
La locura te acecha de manera permanente. Es como ese sueño del que no eres capaz de desprenderte por más que sudes y te retuerzas sobre el colchón ¿verdad? Todo nace de esa sensación extraña que te agobia, te ahoga, te aniquila y atrofia cada una de tus venas, deja tus nervios como garfios oxidados perturbando con pasión voraz esa paz que anhelas. Pues tengo una noticia para ti: soy yo el que te arrebata la calma de un zarpazo con mis uñas pintadas de azul eléctrico. Yo soy el que te pudre por dentro. Mis manos son esa corbata roja que te aprieta cada vez más fuerte hasta marcar tu piel. Cuando tú lloras y gritas de dolor, yo me hago más fuerte y pierdo la línea. Gracias a mí conformas un linaje de fuego y cenizas. Eso del ave Fénix es un halo de luz que aparece cuando yo duermo y se va las diecinueve horas que permanezco despierto. Pura utopía. Yo carcomo tu alma, tu risa, tu ser. Elimino riesgos al nublarte la mente jugando al come-cocos. Desde que eras un punto en la nada comencé a construir mi identidad alejándote de todo y de todos. Vertiendo en tu cabeza coca cola light que ha ido socavando uno a uno tus sentidos hasta hacerte pisar la calle con una máscara diferente cada día. Ahora eres mío, y tú lo sabes. Ahora mando yo. He regresado a tu vida para quedarme definitivamente. Sabes que nunca has sido lo suficientemente inteligente para librarte de mí así que, a partir de hoy, me toca mover ficha. Por favor, grita mirando al suelo. Tu aliento me da arcadas.
Hazte a un lado…
- Me voy a dormir con mamá...
No hay comentarios:
Publicar un comentario