Tranquilo, no sufras ni desperdicies saliva en enumerar en
voz alta tus descuadres con los míos
no dejes que las dudas colapsen tu atrapasueños.
El día que algo cambie lo sabrás. Dale tiempo al tiempo y
deja que el agua agriete y filtre.
Sólo tienes que estar vigilante y atento. Aguanta la respiración
unos segundos.
En el momento en el que el sosiego ya no me sea ajeno,
cuando sientas que mis ojos se pierden en los tuyos
y sea capaz de respirar hondo acurrucada contra tu pecho;
en el preciso instante en que me duerma tranquila y plácidamente entre
tus brazos,
sólo en ese instante puedes empezar a preocuparte por mí y a
temblar de miedo,
porque sólo entonces estarás en el cénit, serás para mí el alma del
mundo y el motivo de mis desvelos
Ocuparás el trono del Sol entre mis nubes, serás cada letra
cincelada en mi memoria,
en mi destino y en mi extraviado criterio.
Ahí sí ,no habrá más. Yo iré por libre y tú, a partir de entonces, sufrirás tu tormento.
Ahí sí, ya estaré fuera de tu control, de tu alcance, de tu entendimiento.
porque será por ti por quien yo deje remar al ciego para que me
lleve quién sabe a dónde
¿Para qué? No lo sé. Para lo que sea.
No habrá problema mientras cada día sea como hoy, mientras no te diga que te quiero.
Ahora, por favor, déjate besar y dame algo de tiempo.
Me niego a seguir siendo vasallo
y cómplice de este angustioso silencio
Me niego a seguir siendo vasallo
y cómplice de este angustioso silencio
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