Y si hay que buscar un culpable que pague,
si así ha de ser,
que sea pues como se ordena.
Me confieso:
Soy yo, y no otro, el pájaro de mal agüero,
el que pone firma al veneno que destila y siembra.
El que, con su sello, se dedica al hurto de vidas
y rebusca alegre entre la basura de la tierra.
Soy el que se acicala profanando virtudes y almas;
el que hace una criba entre sueños y cometas;
el que subraya los libros con pluma
y el que, por las mañanas, picotea el papel de tus magdalenas.
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