sábado, 17 de abril de 2010

Pequeñas huellas de gigante


Me gusta cuando caminas, cuando inventas nuevas rutas al salir de los bares. Cada paso tuyo provoca el alineamiento de los planetas en una órbita marcada por tus zapatillas. Llevas serenidad y locura en tus cordones, miras al frente sin alardes ni pavoneos. No te ufanas dibujando círculos en el firmamento con tus brazos. Con sencillez y verdad en cada impulso ejerces de crítico constructivo de baldosas y adoquines. Caminas seguro, atento y cauto de no saltar todos los charcos. Obedeces a la dirección marcada por el viento como los gallos de metal, como los barcos…

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