jueves, 24 de enero de 2013

No hay más


Escucha. Ya está. No pasa nada. No le busques más explicaciones. Nos hemos convertido en miel y arena.
No sé, es extraño. Ya no busco tu cuerpo al umbral del sueño. No te echo de menos a mi lado y hoy sólo veo  un hueco vacío donde antes dolía tu ausencia. 
Ya no te observo narcotizada durante mis vigilias. Divago más y, ¿sabes?, también he empezado a contar ovejas. Soy una insomne trashumante, traspapelada y también lisiada aunque un poco más cuerda. Y sé que a ti te pasa igual así que no te apenes.
Ya está. No hay más. Asumámoslo y salgamos a tomar el aire porque no hay culpables. El amor se nos quedó obsoleto. No tienes que darle más vueltas.
Ya sólo somos dos almas sin ritmo, descuadradas y descompuestas. Incompatibles. Dos cámaras acorazadas a la deriva en un mar de histerias. Es lo que tiene ser del mismo signo, ¿verdad? Lo que tú buscabas nunca lo tuve conmigo y tú nunca fuiste mi centro de la tierra.
Mira, ven,  ¿lo notas? Me duele tu abrazo. Fíjate, ¿ves?  Es como si ya no supiésemos besarnos.  No nos acompaña la lengua. Porque hablamos bajito y a destiempo y luego vamos recogiendo las palabras del suelo, como víctimas de guerra. Ya no encuentro tu cintura y mis manos no te recuerdan.Con cada caricia ya sólo sabemos arrancarnos la piel. Desde los balcones que daban a nuestros sueños nadie nos observa.

No hay más. Matemos esto aquí, hoy mismo.

Aquí se queda. Vamos a fumarnos un cigarro.

Parece que corre algo de brisa fuera.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario