Esa lúa chea que preside os soños e alumea os ventos.
Ese lóstrego que remexe nos cantos das rochas e das lendas,
que aviva e nutre as soidades e os lamentos.
Ese axóuxere de auga salgada que esnaquiza pasado e futuro,
que volve e marcha levando e traendo area.
Eses ollos tristes da cor do mel
que choran pola escuridade, a dor e as miserias.
Mira cómo rosman os grandes deuses sobre as ondas,
cómo acordan enfiar as agullas entre das malas herbas.
Alén do mar uns ollos vellos e cansados
pídenlle ás constelacións unha chuvia de estrelas.
Na fin da vida piando baixiño,
morrendo por un anaco
do ceo na terra.
(Esa luna llena que preside los sueños e ilumina los vientos.
Ese relámpago que remueve en los cantos de las rocas y de las leyendas,
que aviva y nutre la soledad y los lamentos.
Ese sonajero de agua salada que destroza pasado y futuro,
que viene y va llevando y trayendo arena.
Esos ojos tristes del color de la miel
que lloran por la oscuridad, el dolor y las miserias.
Mira cómo rezongan los grandes dioses sobre las olas,
cómo acuerdan enhebrar las agujas entre las malas hierbas.
Más allá del mar unos ojos viejos y cansados
le piden a las constelaciones una lluvia de estrellas.
En el fin de la vida piando bajito,
muriendo por un pedazo del cielo en la tierra.)
Ese relámpago que remueve en los cantos de las rocas y de las leyendas,
que aviva y nutre la soledad y los lamentos.
Ese sonajero de agua salada que destroza pasado y futuro,
que viene y va llevando y trayendo arena.
Esos ojos tristes del color de la miel
que lloran por la oscuridad, el dolor y las miserias.
Mira cómo rezongan los grandes dioses sobre las olas,
cómo acuerdan enhebrar las agujas entre las malas hierbas.
Más allá del mar unos ojos viejos y cansados
le piden a las constelaciones una lluvia de estrellas.
En el fin de la vida piando bajito,
muriendo por un pedazo del cielo en la tierra.)
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